Belgrano tiene un buen equipo, tres jugadores de jerarquía que marcaron la diferencia y un DT que plasma su idea de juego. Racing, en cambio, no tiene nada en comparación a su rival. Ni siquiera tiene un entrenador, sino que convive con un interinato por segunda vez en la temporada. La diferencia no es casualidad. Es consecuencia de lo que hizo y hace cada club.
