La involución de Racing es notable y abismal. El ciclo arrancó bien con aquel triunfo en Copa Argentina y hoy está último en la Zona. Da la sensación de que Juan Pablo Vojvoda está perdido. Arma, desarma, cambia sistema y nombres y nada cambia. Se le valoró el saber donde estaba parado y donde se estaba metiendo después de la salida de Gustavo Costas, pero sin resultados no hay “técnico institucional” que aguante.
