Pasan los partidos y nada cambia. El resultado es siempre el mismo y la resignación ya es total. Racing vuelve a perder y ya no quedan demasiadas cosas por agregar. El equipo no reacciona, no encuentra respuestas y cada fecha parece profundizar aún más este presente. Lo más preocupante es que ya ni siquiera sorprende perder. Se acostumbró a esto y ese es el problema más grande.
