Las agrupaciones que llevaron a Milito a la presidencia empiezan a marcarle límites. El Frente que armó para ganar las elecciones hoy tiene problemas reales: hay sectores muy disconformes con la forma de gestionar y que reclaman cambios. Y no es nuevo. Hace dos años que cuestionan que Kevin Feldman concentre las decisiones y que otras voces no tengan lugar. Se hartaron de las promesas incumplidas. Un dato lo grafica: el sábado posterior a Sarmiento convocaron a 400 personas de todas las agrupaciones al Tita para mostrar unidad y fortaleza. Fueron 100. El apoyo interno también empieza a resquebrajarse.